24 ago. 2007

Caminando por la orilla

Caminando por la orilla, sin mas público a su alrededor que las gaviotas que le sobrevuelan y sin mas música que el romper de las olas, momento de evasión, lejos del mundanal ruido. Que afortunado soy - pensaba mientras caminaba – una casa frente al mar, un trabajo, lo último en tecnología, salud, aaahhh aire puro mmm que bella es la vida, ahora solo deseo encontrar aquella chica de la que me enamore, sería ideal hallarla ahí sentada sobre la arena, leyendo un libro y que pasar junto a ella y cruzáramos la mirad… - entonces, mientras reconstruía en su mente ese encuentro de amor, algo llamó su atención – De la playa extrañas figuras llegaban a la orilla, y al verle empezaron a correr en dirección contraria, salvo una mujer que con un niño se le acercó; su aspecto le hizo retroceder y dando la espalda siguió caminando por la orilla… tras él el chasquido de la madera contra la roca deshacía una patera.
Deberían vigilar mas las playas, su playa, su mundo, pensaba mientras seguía su camino, deseaba la igualdad de las personas y eso pedía cada domingo en la iglesia, además tenía que soportar a aquellos moros en el barrio, que mas podía hacer ? Siguió su camino… El mar, digno de la mejor poesía, ojalá apareciera ella ahora, a ver que verso se me ocurre… En ello estaba cuando escuchó unos gritos que salían tras aquella barca, gritos de mujer pidiendo socorro. No pudo evitar dirigirse hacia el lugar, una dama en peligro si requería su atención mucho mas que aquella madre negra; a medida que se acercaba algo le hizo decelerar sus pasos, otra voz, esta masculina y profiriendo insultos salían del mismo lugar. Al rodear el bote contempló a ella recogida sobre si misma mientras él sujetaba le daba una patada. El hombre ¿? al verle llegar le dijo – la muy…. quería matarme!...- contándole una historia que con actitud comprensiva escuchaba mientras se alejaba de allí y dándose la vuelta siguió caminando por la orilla.
Estaba en contra de los maltratos y fuí en la manifestación del otro día, pero se estaba defendiendo, además ella tenía una pinta que… - pensaba justificándose a si mismo - sí, lo mejor era seguir mi camino, seguro que no pasa de una discusión, pero, que extraño, no ví ningún arma ni nada, y…- dejó de pensar en ello, sabía muy bien que de seguir haciéndolo tendría que regresar allí, y no quería meterse en líos - Lo mejor era seguir disfrutando de su playa, de su mundo, y siguió caminando por la orilla
Pero que estaba pasando ? Es que no podía dar tranquilamente un paseo ?
Miraba al mar, y en el crepúsculo del horizonte el sabor de un beso – recitaba en el pensamiento buscando aquellos versos con los que representar la belleza de la vida, del amor; esa noche quedaría con los amigos y quería contarle a ella que estuvo paseando por la playa y le surgió esa poesía, en una tarde preciosa - Seguía absorto en sus versos cuando una explosión rompió de nuevo su sueño. Un artefacto acababa de explotar a pocos metros de él dejando un socavón en la playa. De pronto se vio en medio de un montón de gente y sirenas. Uff ya están los terroristas, paso, yo me quito de en medio - pensó mientras se alejaba de allí -
Aquel no era su mundo, aquella ya no era su playa.
El próximo día buscaría otra playa, otra orilla por donde caminar y disfrutar de la vida sin que nada lo interrumpiese, una playa por donde pudiera lamentarse de sus problemas e inspirarse, y admirar la extraordinaria belleza de su mundo.

Afortunadamente existen cada vez menos personas esferas, y afortunadamente el mar borra sus huellas.

Afortunadamente, es un solo un cuento.